La celebración de Aleah y Matthew comenzó un día antes de la boda, con un welcome party muy relajado en Villa Onze Xpu-Ha. Más que una recepción formal, fue una oportunidad para que sus familias y amigos pudieran convivir, descansar y disfrutar juntos antes del gran día.
Durante la tarde hubo tiempo para nadar, jugar tenis y voleibol, compartir comida y simplemente ponerse al día. Los niños corrían por los jardines, algunos invitados descansaban junto a la alberca y otros se sumaban a los juegos. Todo se sentía muy familiar, como unas pequeñas vacaciones compartidas entre las personas más importantes para ellos.
Al día siguiente llegó la boda. Aleah y Matthew se prepararon por separado, rodeados por sus familias y amigos más cercanos. Desde esos primeros momentos podía sentirse la emoción: los detalles finales, las miradas, los abrazos y esa mezcla de nervios y alegría que aparece justo antes de una ceremonia.
La ceremonia tuvo lugar frente a la pequeña capilla de piedra de Villa Onze, rodeada de vegetación y de todos sus invitados. Fue un momento muy cercano y emotivo, acompañado por música en vivo y por las personas que habían compartido con ellos desde el día anterior.
Después de la ceremonia, la celebración continuó al aire libre. Hubo música, brindis, una cena entre largas mesas y muchos momentos espontáneos entre Aleah, Matthew y sus invitados.
Durante los dos días fui observando y acompañando cada momento con mucha calma: desde los juegos y las conversaciones del welcome party hasta los preparativos, la ceremonia, los abrazos y las risas de la boda. Al final, lo más especial fue poder contar no solo el día en que se casaron, sino todo lo que ocurrió alrededor y la forma en que compartieron esta experiencia con las personas que más quieren.